Capítulo 6


salí de esa casa con muchas dudas, mi cabeza era un lío de piezas de preguntas y respuestas que solo necesitaban ser unidas para tener sentido.
No sabia por que camino seguir, ese río de información moría en esa misma casa con la noticia del escritor muerto.
de repente la idea me vino como un flechazo, ese día en que el portero me explico la historia de el abogado, dijo que su mujer estaba ingresada en el hospital de barcelona. no recordaba su nombre, María? Manuela? Mercedes?
Sí, se llamaba mercedes. Cogí un taxi en el paseo de gracia y me dirigí hasta la diagonal, al hospital de barcelona.
Entre por la puerta principal, en la recepción había una mujer baja de pelo rizado, que me sonaba, pero no se de que.
-hola mire, vengo a ver a una amiga mía.
-claro, me dice su nombre por favor.
-si Mercedes Súarez.
-lo siento señora,no hay ninguna persona ingresada en este hospital llamada Mercedes Súarez.
-¿Lo puede volver a comprobar?
-No, estoy segura, aquí pone que Mercedes Súarez murió hace dos años.
Seguía sin creerme lo, cada paso que daba era en falso, porque todos estaban muertos.
en ese momento salí corriendo del hospital, no quería creerme nada y olvidar todo lo que sabia, pero me era imposible.
cogí el metro en plaza María Cristina y baje en plaza España, me dispuse a pasear por la gran vía. En época de navidades hay un seguido de tiendas de artesanos y jugueteros que ofrecen productos para regalar.
Deberían ser las dos de la tarde, por esa hora no hay mucha gente en la calle ya que están comiendo o haciendo un poco la siesta.
De repente vi que dos hombres me seguían, gire en Rocafort, de repente una furgoneta negra se paro a mi lado, se abrieron las puertas y un hombre con una pistola apuntándome me invitaba a subir.

Deje de lado el libro durante unos días, lo había acabado rápidamente y lo dejé en el cajón olvidado.
En la librería había muchísimo trabajo, ya que era época de navidades y la gente compraba algunos libros de regalo para sus familiares o amigos o libros de recetas exóticas para dar un cambio de aires a la típica comida de navidad.
A las seis de la tarde ya estaba en casa, aburrida, en la televisión no daban nada más que basura y entonces me acordé del libro. Al sacarlo del cajón un trozo de papel cayó de este, era una dirección de alguien pero no conseguia entender nada a casua de la caligrafia del escritor de la nota.
Al cabo de unos segundos pude descifrar: ‘’ Josep Cortés, consell de cent 45’’, entonces entendí que tenía que ir a la casa del escritor para hacerle algunas cuantas preguntas.
Al cabo de quince minutos llamé al timbre y la voz de una mujer me abrió la puera:
-¿sí? ¿Quién es?- preguntó
-mire, tengo que hablar con Josep Cortés.
-Josep Cortés está, está…muerto, pero si quiere pase y hable conmigo.

Pasmos dos horas hablando, hablamos de su padre y de su amigo Alex Quartz:
‘’Debería tener 7 años cuando mi padre empezó a trabajar en la fábrica, esta era textil y exportaban a todas partes de Europa. Allí empezó la ruina de mi padre, conoció a un chico joven llamado Alex, rápidamente tejieron una muy buena relación. Mamá cocinaba para todos casi cada noche, era un chico algo siniestro y no hablaba mucho, algo tímido.
Hasta que un día ya no volvió más, pasaron meses y papa no quería hablarnos de que le había sucedido.
Y un día llegó como si nada a casa, pero no estaba solo, venía con un hombre más mayor, se llamaba Daniel y solo sé que era abogado.
Papa y ellos dos se metieron en el estudio y empezaron a hablar durante un buen rato.
Al cabo de un año, me enteré, por papa, de que Alex estaba condenado y que lo meterían en prisión.
Al cabo de tres años papá público su réquiem, ‘’hielo en los zapatos’’, y a los dos meses papa murió asesinado en el Rabal.
Solo sé que ese libro no lo compro nadie y los únicos ejemplares que quedaron desaparecieron y nadie los leyó, ni yo, nunca he leído su libro.
Lo último que se es que Alex y el abogado también fueron hallados muertos. ‘’