Deje de lado el libro durante unos días, lo había acabado rápidamente y lo dejé en el cajón olvidado.
En la librería había muchísimo trabajo, ya que era época de navidades y la gente compraba algunos libros de regalo para sus familiares o amigos o libros de recetas exóticas para dar un cambio de aires a la típica comida de navidad.
A las seis de la tarde ya estaba en casa, aburrida, en la televisión no daban nada más que basura y entonces me acordé del libro. Al sacarlo del cajón un trozo de papel cayó de este, era una dirección de alguien pero no conseguia entender nada a casua de la caligrafia del escritor de la nota.
Al cabo de unos segundos pude descifrar: ‘’ Josep Cortés, consell de cent 45’’, entonces entendí que tenía que ir a la casa del escritor para hacerle algunas cuantas preguntas.
Al cabo de quince minutos llamé al timbre y la voz de una mujer me abrió la puera:
-¿sí? ¿Quién es?- preguntó
-mire, tengo que hablar con Josep Cortés.
-Josep Cortés está, está…muerto, pero si quiere pase y hable conmigo.

Pasmos dos horas hablando, hablamos de su padre y de su amigo Alex Quartz:
‘’Debería tener 7 años cuando mi padre empezó a trabajar en la fábrica, esta era textil y exportaban a todas partes de Europa. Allí empezó la ruina de mi padre, conoció a un chico joven llamado Alex, rápidamente tejieron una muy buena relación. Mamá cocinaba para todos casi cada noche, era un chico algo siniestro y no hablaba mucho, algo tímido.
Hasta que un día ya no volvió más, pasaron meses y papa no quería hablarnos de que le había sucedido.
Y un día llegó como si nada a casa, pero no estaba solo, venía con un hombre más mayor, se llamaba Daniel y solo sé que era abogado.
Papa y ellos dos se metieron en el estudio y empezaron a hablar durante un buen rato.
Al cabo de un año, me enteré, por papa, de que Alex estaba condenado y que lo meterían en prisión.
Al cabo de tres años papá público su réquiem, ‘’hielo en los zapatos’’, y a los dos meses papa murió asesinado en el Rabal.
Solo sé que ese libro no lo compro nadie y los únicos ejemplares que quedaron desaparecieron y nadie los leyó, ni yo, nunca he leído su libro.
Lo último que se es que Alex y el abogado también fueron hallados muertos. ‘’